lunes, 7 de agosto de 2017

Procesos sensoriales en el autismo


Con anterioridad hemos abordado los temas referentes a la complejidad del diagnóstico de autismo, se han mencionado puntos clave sobre las características más generales y conocidas al respecto, a pesar que la diversidad de diagnósticos se asemeja a una escala de colores por las manifestaciones que podemos encontrar y que podemos enmarcar dentro del diagnóstico.

A manera de complemento con la información que podemos encontrar en diferente bibliografía, considero de gran importancia identificar y reconocer un aspecto de mucha importancia y peso referente al diagnóstico, éste aspecto recibe el nombre de Trastorno del procesamiento sensorial o TPS como lo identificaremos en adelante.

Trataremos de ejemplificar de manera sencilla lo que se entiende como TPS, imaginemos un aparato que traduce los datos en forma de ondas de radio y los transmite mediante una antena, ésta señal es decodificada y responde con una señal de conexión a internet, acabamos de leer de manera sumamente sencilla, la operación que realiza en “router” en nuestra casa distribuyendo la señal de internet inalámbrico.

Ahora pensemos, ¿qué sucedería  si la decodificación no se llevara de la manera esperada? ¿Podríamos conectarnos a revisar nuestro correo?, ¿podríamos descargar nuestras canciones o programas para nuestro ordenador?, estas y otras actividades que ahora resultan cotidianas, serían de mucho tiempo y consumo de datos si nuestro WiFi fallara en casa. Ante esto nos encontramos en una situación que necesitará mayor tiempo y dedicación de nuestra parte para llevar a cabo actividades cotidianas en ésta era digital.

Traslademos ahora este ejemplo al tema que nos compete, un TPS con un chico o chica con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que presente algunas características del trastorno. La capacidad para procesar la información que se recibe mediante los sentidos se ve comprometida por el bajo o alto umbral de procesamiento, el proceso de decodificación resulta complejo cada vez que se recibe un “input” sensorial y en ocasiones puede ser abrumador.

Antes de continuar debemos tener presente algunos términos para comprender de mejor manera el TPS, usualmente conocemos cinco sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato. Pues debemos conocer dos sentidos más que ayudan a diferentes funciones en nuestro cuerpo, estos son: vestibular y propioceptivo. De manera simple y sumamente resumida los explicamos a continuación. 

El sistema vestibular es la parte del oído interno y del cerebro que ayuda a controlar el equilibrio y los movimientos del ojo (Vestibular Disorders Association, 2014). El sistema propioceptivo nos permite percibir los movimientos de las articulaciones y de todo el cuerpo, la posición de éste o de sus partes, la velocidad y la dirección del movimiento y percibir la fuerza generada por nuestros músculos. Éstos sistemas de mucha importancia en nuestro desarrollo tanto motor como cognitivo, si mi capacidad de procesar la información recibida por medio de mis sentidos, es difícil; mi capacidad de entender cognitivamente la información, será difícil de igual manera.

Debido a la cercanía del trabajo de estos sistemas con el resto de funciones del cerebro, algunas conductas pueden influir mutuamente a otras funciones desarrolladas por el cerebro, por ejemplo la visión, los músculos, el proceso de pensamiento y la memoria entre otras tantas funciones.

El conocimiento de ésta información puede resultar de mucha importancia y de gran valor al momento de observar conductas peculiares en los niños que nos rodean o en nuestros propios hijos. A manera de referencia enumeraremos un pequeño listado de conductas observables que puedan ser alertas relacionadas al TPS:
·       Evita ser tocado por objetos o personas.
·       Reacciona con respuesta de lucha o auto conservación.
·       Le desagrada ensuciarse.
·       Reacciona defensivamente a ciertas texturas de ropa o comida.
·       Reacciona efusivamente al toque inesperado de otras personas.
·       Camina de puntillas.
·       Se resiste a utilizar zapatos, calcetines o calcetas sin importar que le queden justos o no.
·       Puede mostrarse insensible al dolor.
·       Se topa constantemente con paredes u obstáculos que parecen ser fáciles de esquivar.
·       Le llama la atención los colores o luces brillantes y constantemente, lo busca sin importar cómo lo obtenga, intenta recibir el estímulo.

Ante éstas conductas y alguna otra que como adultos, consideremos que se relacione a la obtención de información mediante nuestros sentidos y el proceso que “normalmente” se lleva a cabo y la respuesta del niño, es muy probable que nos enfrentemos a un TPS y resulta necesario que nos acerquemos a un profesional que pueda orientarnos al respecto, generalmente podemos avocarnos con un Terapista Ocupacional, que maneja temas referentes a la planificación motora y el proceso de reconocimiento de la información obtenida mediante los sentidos. Es con estos profesionales con quienes podemos iniciar un proceso de intervención adecuado para nuestros hijos. El proceso también puede necesitar de diferentes profesionales tanto de salud física como de salud mental y emocional para aprender estrategias que contengan las respuestas des adaptativas que puedan resultar de un TPS, pensemos en momentos de gran frustración o de experiencias sensoriales poco agradables y difíciles de controlar.

Estas conductas antes descritas pueden presenciarse en diferentes diagnósticos, según Barkley (2001) entre un 60 y un 95 por ciento de personas diagnosticados con TEA (Trastorno del Espectro Autista) presentan un TPS que puede variar entre procesos sensoriales que necesitan de mucho y constante registro de sensaciones percibidas por los sentidos o bien el estímulo necesita ser de mucha intensidad o fuerza para que sea registrado por los sentidos, ante estos dos umbrales de percepción y registro debemos encontrar al profesional adecuado para la correcta y temprana intervención ante tan poco conocido trastorno.

Lic. Baudilio Bracamonte
Colegiado activo 6018
Skype: baudilio.bracamonte



domingo, 30 de julio de 2017

EDUCACIÓN SEXUAL, TAREA PENDIENTE PARA
LOS PADRES DE FAMILIA

Muchos padres y madres de familia actualmente, dicen lo difícil que es tener ese papel ahora. Mencionan que la tecnología esta más rápida que ellos, que sienten que los hijos saben más que ellos, que también el tiempo es menos y no los entienden.



Además de estos inconvenientes, en el tema de sexualidad, dicen no tener el conocimiento y tampoco las habilidades para poder hablar el tema de forma natural, como se debería hacer. Pero la realidad es que no se necesita de grandes conocimientos como se piensa. Lo importante es la comodidad y naturalidad con se hable y responda, que los conocimientos.

Pero también hay que saber que aunque se tenga el deseo de educar en el tema, así como contar con la información para cada edad, no muchos padres lo hacen porque resulta embarazoso el hablar sobre sexualidad, da pena. Ya que desde niños, en su propia familia el tema no se hablo. Pero lo bueno es que si se quiere romper ese círculo, se puede, solo hay que empezar por los siguientes 3 pasos, para hablar y educar en sexualidad en casa.

1.    Comprender la propia historia sexual: Como la gran mayoría de padres de familia en la actualidad no recibieron información sexual en casa, el tema era visto como algo malo, y con miedo de que si se da información se podía adelantar la misma práctica sexual. Pero los tiempos y las necesidades cambian y necesitan evolucionar. Es necesario es hacer un análisis en la propia historia para que permita entender el porqué hoy no se puede dar o hablar del tema. Es bueno armar la propia historia sexual, no para cambiarlo, sino para entenderla, y así poder entender el porqué nos cuesta hablar tema.

Se puede empezar por analizar las ideas que había sobre el propio cuerpo, sobre lo que era el amor, si había juegos entre amigos, o se limitaban a solo con el mismo sexo, que mensajes enviaban los papas sobre las relaciones o sobre el amor.

De estas respuestas es necesario solo tenerlas, no enojarnos, ni criticarlos, ellos no tenían la información necesaria para educar en el tema.

2.   Identificar los mensajes aprendidos: En el transcurso de la vida se han ido incorporando mensajes sobre la sexualidad que vienen desde la sociedad; de los medios de comunicación, los amigos, y también los mitos pasados de voz en voz. Estos mensajes generalmente son sobre los estereotipos de género, los roles y actitudes de cada sexo, así como también ideas que se ven en las  noveles o películas sobre el amor. Lo importante de estos mensajes es que puede que también se les transmita a los hijos, y les pasamos los mismos estereotipos o ideas erróneas.


3.  Confianza: Como mamá y papá hay que aprender a reconocer las habilidades propias, y también de la forma de pasar la información a los hijos. Cuando ellos se acercan con dificultades para hacer algo, lo que les decimos es que si pueden, y hacerles creer en ellos mismos; lo mismo es como padre de familia, hay que confiar en que si se puede romper circulo y también podemos hacer mejores hijos, donde crezcan sin miedos. Confiar en que nadie mejor que usted como mamá o papá puede dar información con amor.

Aunque no haya manuales para ser mamá o papá, y tampoco hay una información certera o necesaria al 100% en educación sexual que nos diga que es lo que necesitara para informar a sus hijos, si se puede decir que mientras como cabeza de familia, es bueno y necesario que rompamos el hielo y empecemos a educar.


Mientras más educación sexual tengan los hijos, mejor adultos podrán llegar a ser, porque le daremos herramientas y también opciones para tomar decisiones. Recordemos que educar en la sexualidad no solo es la parte biológica, sino también sobre sentimientos, respeto y responsabilidad.

Yosahandi Alcala
Psicologa Clínica 
Sexologa Educadora 
Tel: 502-23683154 y 502-59959019


domingo, 23 de julio de 2017


Por: Fredy Mejía, Fernando Meléndez y Luis Pedro Rossal


Pareciera que hay un momento en nuestras vidas donde todos nuestros amigos se casan, y poco tiempo después vienen los embarazos. Sin embargo, conforme pasan los años, notamos que hay parejas que no tienen niños; algunos por decisión personal, y otros porque, a pesar de muchos intentos, no lo han logrado. Cada vez vemos más matrimonios sin hijos, y es lógico preguntarnos si está aumentando la infertilidad y ¿cuáles son las causas?

La Organización Mundial de la Salud define infertilidad como una condición en la que el tiempo para lograr el embarazo es mayor a un año, y esta es la razón por la que existen tratamientos médicos de reproducción asistida. Para conseguir un embarazo de forma natural se necesitan dos elementos básicos: una buena calidad de óvulos y espermatozoides y que los procesos que inician desde el momento de la fecundación hasta el nacimiento de un bebé ocurran en un orden determinado. Por alguna razón, en los humanos hay muchos factores que pueden alterar estos dos requisitos. Es por ello que existen varias causas posibles para los problemas de fertilidad y las parejas que no han logrado una gestación después de un año de intentarlo deberían acudir con un especialista en este campo para identificarlas.

Sin embargo, hay tres factores de riesgo para los que existe mucha evidencia: edad materna avanzada, tabaco y algunos compuestos químicos; es importante aclarar que no todas las personas que se exponen a ellos padecerán infertilidad. Son factores de riesgo porque, dentro de un grupo de personas mayores de 35 años, que fuman y que se exponen a estos compuestos químicos, es más probable encontrar parejas que se les hará difícil conseguir un embarazo.

El primer factor de riesgo es la edad materna. De forma natural, cuando las mujeres tienen menos de 35 años, la probabilidad de lograr un embarazo con cada ciclo menstrual es de 20% aproximadamente. Esta probabilidad diminuye al 10% en mujeres de 40 a 42 años, y después de los 42, menos de 5 de cada 100 mujeres lo logra. Por lo tanto sabemos que la fertilidad natural empieza a descender aceleradamente a partir de los 36 años. Con la edad avanzada también aumenta el riesgo de pérdidas gestacionales, que es de aproximadamente 15% antes de los 35 años y de más del 50% a partir de los 42. En la actualidad este es un punto muy importante a considerar, ya que, por diversas razones, cada vez es más común que las parejas decidan tener hijos después de los 30 años.

¿Cuál es la razón? La evidencia científica apunta a que la disminución de la fertilidad debida a la edad se debe, principalmente, a una reducción en la calidad de los óvulos. Hasta el momento no existe ningún método probado para revertir el deterioro debido a la edad, pero si contamos con una alternativa, y esta es la vitrificación de los óvulos. Esta técnica está disponible en Guatemala desde el 2008 y permite que las mujeres preserven sus óvulos a bajas temperaturas por más de 20 años. Gracias a esto las muejres se liberan del peso que supone la edad y pueden posponer la maternidad con mayor tranquilidad hasta que llegue el momento adecuado. La preservación de la fertilidad mediante la vitrificación de óvulos funciona mejor si se hace antes de los 35 años, y no está recomendada después de los 38.

El segundo factor de riesgo es el tabaco. No importa si fumas de forma activa o pasiva, el daño es el mismo. Por muchos años se sabe que el consumo de esta droga recreativa puede causar serios problemas a la salud, incluyendo la salud reproductiva. Esta actividad aumenta el riesgo de anomalías genéticas, menopausia prematura, baja calidad de los espermatozoides, pérdidas gestacionales y menores tasas de éxito en los tratamientos de reproducción asistida. Por lo tanto, si quieres aumentar tu fertilidad natural, una de las mejores recomendaciones que te podemos dar es evita el tabaco.

 No al consumo de tabaco para una vida fértil

La tercera causa importante de infertilidad son varios químicos que encontramos en el ambiente y en artículos que usamos o consumimos cotidianamente. La lista de productos potencialmente dañinos es muy larga, pero hay un grupo de compuestos conocidos como ftalatos (se pronuncian ‘talatos’) que son especialmente perjudiciales. Los ftalatos alteran la función normal del estrógeno, una hormona indispensable para la reproducción. Estos químicos son muy usados en los plásticos, que a su vez usamos para guardar muchas cosas en casa, como nuestra comida. Cuando un plástico se calienta libera los ftalatos  y éstos pasan a la comida. Si quieres saber qué artículos de tu casa contienen ftalatos, busca en los plásticos, productos de cuidado personal u otros objetos que sean a prueba de flamas. Si en las etiquetas ves que contienen bisfenoles o parabenos, éstos productos tienen ftalatos. Aunque están en todo, podemos reducir su impacto con dos hábitos muy sencillos. En primer lugar, no calientes tu comida en recipientes plásticos. En segundo lugar, come vegetales frescos de forma regular ya que sus nutrientes ayudan al cuerpo a eliminar las toxinas.

La infertilidad es un problema que afecta a aproximadamente una de cada siete parejas a nivel mundial. Las causas son diversas, y aunque en muchos casos se necesite la ayuda de un médico especialista en reproducción asistida para lograr un embarazo, hay algunas cosas que puedes hacer para prevenirla, o para mejorar la probabilidad de éxito de los tratamientos. En primer lugar, recuerda que la fertilidad natural empieza a disminuir a partir de los 36 años. Si te estás acercado a esa edad y aún no deseas tener un hijo, puedes considerar un programa de preservación de fertilidad para tener mejores posibilidad, en un futuro, de conseguir un embarazo con tus propios óvulos. La segunda recomendación es sencilla: evita el tabaco. Y en tercer lugar, hay muchos compuestos en el ambiente que son dañinos para la salud, pero puedes reducir su efecto con una buena nutrición y evitando calentar tus alimentos dentro de recipientes plásticos.



Para más información puede comunicarse a Gestar, Centro de Fertilidad al teléfono 2205-2626.

jueves, 6 de julio de 2017


CÓMO SABER SI UN PEQUEÑO SUFRE DE REFLUJO GASTROESOFÁGICO

Pediatra Dr. Edgar Belteton
Sub especialista en cuidado intensivo


Durante la  última década el tema del Reflujo Gastroesofágico en niños ha surgido como una verdadera epidemia, volviéndose hasta tema de platica en las reuniones de grupos de padres de familia de la noche a la mañana.

Muchos niños especialmente en las edades de recién nacidos y los  primeros meses de edad se les diagnostica como Reflujo Gastroesofágico y se tratan como una serie de medicamentos que podrían ser inconvenientes y causar futuras complicaciones con supuestos diagnóstico de Reflujo.

Se realizan múltiples cambios de leche desde las leches hipo alergénicas hasta las más sofisticadas con el fin de disminuir o evitar el reflujo. También a este grupo de pacientes se les recomienda cambios de hábitos de sueño cambiando la posición y algunos inexplicablemente se les retira la leche materna conocido que es el recurso nutricional más importante a estas edades. Lo más  importante aclarar es que el Reflujo Gastroesofágico normal existe en más del 70% de los pacientes sin tener ninguna incidencia o alteración, estos pequeños pertenecen al grupo uno.

Los pacientes que tienen síntomas como llanto constante, irritabilidad no explicada por otras causas, vómitos, falta de incremento de peso crecimiento lento ahogos tos crónica complicaciones pulmonares, bronquitis o neumonías recurrentes, es el grupo dos que debemos estudiar.

¿A cuál de los dos grupos pertenece su hijo? Si fuera el grupo uno o grupo de los niños con reflujo sin enfermedad asociado, la conducta a seguir es simplemente continuar la lactancia materna, mejorar la posición de 30 grados,  elevar la camita,  reducir  el volumen de tomas y más frecuentes o espesar la formula podría ayudarle, con estas medidas sencillas se controlara el 80 %  de los  pacientes.   

Pero qué hacer con el segundo grupo, minoritario, que llamamos enfermedad Reflujo Gastroesofágico, básicamente tenemos la obligación de hacer diagnóstico correcto para no sobre-medicarlos.

Si nuestros pacientes presenta enfermedad respiratoria a repetición y se sospecha que el reflujo sea parte del proceso podemos usar una prueba terapéutica, pero si es un proceso recurrente y que pone la vida del paciente en riesgo, el primer paso es consultar a su pediatra, él podría guiarlos para hacer un diagnóstico adecuado.
En la actualidad existe la tecnología en nuestro país para realizar este tipo de diagnóstico la PH Metria con impedancia esofágica, es el método más preciso que hoy en día existe.  Este método se realizan  en los países que se hacen medicina de primer mundo y el nuestro.

El mayor de los problemas es cómo tratarlos, así como hemos visto al único grupo que debemos dar tratamiento médico es al grupo número dos.  ¿Cuál puede ser este tratamiento?   Aquí entra en controversia  si usamos  medicamentos que aumentan  la motilidad intestinal con el fin de agilizar  el vaciamiento gástrico o solo inhibidores o bloqueadores de los ácidos.

La evidencia científica indicia que solo los segundos podrían colaborar, además por supuesto de las medidas realizadas para el grupo uno.  Si nuestro paciente presenta enfermedad complicada que pone en riesgo la vida, la cirugía surge como una alternativa final, la cual se recomienda para un grupo muy reducido.
Con esta pequeña revisión esperamos aclarar las dudas de este importante  tema en beneficio de niñez.

Para más información y consultas, comunicarse al teléfono: (502) 2385-7664 al 66.